De color

Nadie sabe por qué lo ataron a aquel árbol. La cuerda era dura y el árbol negro. Su corazón de algodón rojo, quedó en la rueca tejiendo una camisa para cubrir generaciones de incrédulos creyentes. Sus grandes ojos verdes, miraron a las nubes grises viendo caer la lluvia del odio y del olvido sobre la tierra malva que, dio base al árbol al que lo ataron, hasta no quedar más que su memoria escrita en este libro.

 

MaLuisa SChaves

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