Doña Mari-Posa

Doña Mari Posa quería cantar cundo bailaba en el aire, pero no tenía voz. Así que buscó a doña Chicharra entre las espigas de trigo doradas del sol, y esta cantó la canción que doña Mari-Posa tenía en su corazón. Esta bailó y la otra cantó, cuando caía el sol de la tarde, doña Rana Verde se les unió con el crock-crock de su música singular y, todas distintas de agua, de viento de tierra y de sol, hicieron unidas, la fiesta de la Paz y del Amor.

 

MaLuisa SChaves

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