Todas las entradas por Luisa SChaves

So many questions...so few answers...

Padre Nuestro

Nosotros, míseros pedigueños con la mano extendida hacia el amor infinito del Padre Nuestro, el que se fija en nosotros, el que vela por nosotros, el que nos dará el pan nuestro de cada día, el que perdona nuestras deudas, aunque nosotros no perdonemos a nuestros deudores…Y así y así esperamos los miserables de este mundo al dar a cambio…¡nada! en la esperanza de siempre recibir a manos llenas lo mejor que deseamos en avaras oraciones a ese Padre Nuestro y celestial que, aun sin saber de su existencia, seguimos suplicantes, arrogantes, traficantes de egoismos, en ese ego sum que nos delata en el rosario pedigueño, de cada día y cada noche.

 

Luisa SChaves

 

Cuando me vaya

Cuando me vaya,

recordarme por lo que os amé,

por mi boca que reía

y mi corazón que daba.

Por mis ansias de vida

y mis dudas al mañana.

Por mis versos y mis besos,

por mis metáforas y mis filosofías.

Por lo que desee ser

y se quedó sin hacer.

Por mis brazos que os abrazaron

y mi corazón sin desamparo.

Por lo demás…¡Olvidarlo si podeis y perdonarme si quereis!

 

 

 

 

 

Escribir

Estás ante una página de papel en blanco y te preguntas. ¿Y ahora qué?  ¿No decías que sabías el arte de escribir? Vamos, vamos, te “colaste por media entrada” y ahora estás mente en blanco ante lo blanco del papel. Tanto que decir y nada que decir. Tanto que aprender, te dices, mientras la mente da vueltas en la vorágine de pensamientos que, como un avispero, zumba sin picar a nadie. Escribir, se escribe,  pero las líneas están en tiempo de pausa. Son las mismas cosas con diferentes tonos que salpican con tinta el aburrido decir del no decir. Cuando la vida es trágica, la mente vigila en la oscuridad de la luz que sella todo ese campo de inspiración y desafío. Acechas en silencio, con miedo a la palabra que el viento escucha. Una letra tras otra, haciendo línea, da a un pensamiento, la sombra y la figura. Ahora se percibe. Ahora surges de la nada invisible que la luz acurrucada dibuja  sin cordura. Escribir…¿Escribir, para qué, para quién?

 

MaLuisaSChaves

Amigo Alfredo.

 

Amigo Alfredo,

leedor de pensamientos,

volátil en la voz y en la palabra,

tan religiosamente sutil

en lo bien dicho,

sin decir nada

desde el empolvado nicho.

Retengo recuerdos

en cofres medio abiertos.

Retengo los muebles,

las flores secas

y los libros, ¡ay, los libros!

Porque hubo un nombre,

una cara, una voz

detrás de ellos que,

aún retumba el amor que les tuvimos

Galaxia de retazos

El letrero luminoso decía; “Donde se acomodan tus sueños.” Entró en la tienda mirando a su entorno. Camas se acumulaban a ambos lados verticalmente. Tal vez así serían sus sueños desde entonces. Verticales. Imposible dormir. ¿Soñar? ¡Quien sabe! Se acomodó de pie sobre la cama entre el letrero y la luz. Cerró los ojos y sin dormir, empezó a soñar con un cómodo horizonte vertical de carretera interminable.